Primeros movimientos obreros

Los primeros movimientos obreros

 

La industrialización creciente provocó una serie de cambios sociales. En primer lugar, la introducción de maquinaria en el campo forzó la emigración de muchos campesinos a las ciudades. En éstas la tradicional producción artesanal que era regulada por los gremios se vio afectada por la llegada de esa mano de obra “expulsada” del campo que no tenía cualificación pero que tampoco la necesitaba, porque la producción con las máquinas lo único que requería era fuerza de trabajo. Los oficiales de los gremios se proletarizaron, es decir, perdieron su independencia y vieron disminuir sus salarios, con lo que se convirtieron en nuevos miembros de la clase obrera. Pero impulsaron la creación de Asociaciones de Oficio y protagonizaron acciones de protesta y huelga. Estos conflictos laborales no hicieron sino crecer a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII en los países más industrializados de Europa occidental.

Los Gobiernos se apresuraron a hacer leyes contrarias al movimiento obrero. En la Francia revolucionaria de 1791 la Ley de Le Chapelier prohibió las huelgas. Y otro tanto hizo Inglaterra en 1799-1800 con las llamadas Combination Acts, por las que los obreros huelguistas podían incluso ir a la cárcel.
Los trabajadores se fueron acercando a las diversas corriente de pensamiento críticas con el funcionamiento de la sociedad capitalista, lo que llevó a algunos de ellos a aproximarse al socialismo utópico (Ver el epígrafe 3). La denuncia de las injusticias se tradujo en distintas actuaciones, las primeras de las cuales tuvieron lugar en Inglaterra, donde la industrialización estaba más avanzada y por tanto había también un mayor número de obreros.

a) Ludismo
Entre las primeras acciones de protesta que fueron llevadas a cabo por los obreros industriales se contaron los ataques a las máquinas con la intención de destruirlas. Se consideraba que las máquinas eran las culpables del paro.
El movimiento de destrucción de las máquinas comenzó en Inglaterra a finales del siglo XVIII pero adquirió auge en 1811 a raíz de la huelga de medieros en Nottingham, que incendiaron 60 telares de medias. Estas acciones se extendieron a las regiones industriales del Lancashire y el Yorkshire, donde tomaron el nombre de ludismo .

  

 

Los luditas consideraban que las máquinas provocaban el paro y la rebaja de salarios. El nombre hace referencia a un imaginario capitán Ned Ludd, que desde el bosque de Sherwood -el mismo en el que se refugiaba Robin Hood, el bandido que robaba a los ricos para dárselo a los pobres en tiempos de Juan Sin Tierra- firmaba unos pasquines en nombre de un Ejército de Justicieros, en los que advertía a los propietarios de las fábricas que pagasen a los obreros el sueldo convenido o de lo contrario se les destruirían las máquinas.
Las actividades luditas comenzaron en 1811 en Arnold, cerca de Nottingham, cuando los trabajadores de las calceterías destruyeron unas máquinas que se hallaban almacenadas. Los ataques luditas se extendieron hasta las factorías de vapor de Stockport y Manchester, coincidiendo con las algaradas contra el hambre y la carestía de los alimentos. En un pueblo de la zona manufacturera llamado Macclesfield los luditas asaltaron la cárcel local para liberar a un preso. En abril de 1812 dos hombres vestidos de mujer que decían ser las mujeres del general Ned Ludd, condujeron a una muchedumbre de luditas en un ataque contra la casa de un propietario fabril de Stockport y contra las máquinas de su fábrica. Los motines se extendieron a Middleton y Bolton. El ejército acudió allí y en 1813 18 luditas fueron ejecutados. El movimiento decayó desde 1817, pero reapareció esporádicamente incluso fuera de Inglaterra.

b) Primeros sindicatos
A las luchas de los ludistas en el Reino Unido se unieron las de algunos otros reformadores radicales, algunos de ellos, como Samuel Bamford, procedentes de la confesión cristiana del metodismo. Este fue precisamente testigo de la matanza de Peterloo que tuvo lugar en la ciudad de Manchester en 1819. En la plaza principal de de la ciudad una multitud de 60.000 personas se habían reunido para reclamar el sufragio universal y de la reforma parlamentaria cuando aparecieron los soldados que tras desenvainar los sables cargaron contra los manifestantes. Aquella brutal acción finalizó con once manifestantes muertos y muchos heridos. Esta época coincide con la del inicio de la era de la fábrica, cuya duro régimen se comparó con el de las cárceles. Jornadas de hasta 15 horas, ritmo de trabajo constante y sin descanso, que se aplicaba también a mujeres y niños y sueldos insuficientes. En 1830 apareció la Asociación Nacional para la Protección del Trabajo , que agrupaba a las diversas Uniones de Oficio ( Trade Unions ). En 1833 se creó la Great Trade Union , que planteó huelgas por las reivindicaciones de reducción de la jornada laboral, mejoras salariales y el derecho a la asociación laboral.
En Francia, las huelgas de París y Lyon de 1831 propiciaron la aparición de sociedades de resistencia y socorro mutuo y en 1840 apareció la primera Unión Obrera, que actuaba ya como un sindicato.

c) Cartismo
Ante el endurecimiento de la legislación contra los trabajadores -que incluso llegó a penalizar la pobreza con el trabajo forzoso y sin remuneración- en 1836 un grupo de obreros fundó la London Working Men’s Association que en 1838 dirigió al Parlamento la llamada «Carta del Pueblo» con seis peticiones.
Entre ellas se contaban el sufragio universal masculino y el derecho de los obreros a ser elegidos diputados. Otra reivindicación era el acortamiento de la jornada laboral. En esto consiguieron un éxito, al verla reducida a 12 horas y después a 10. El cartismo perduró hasta 1848 demostrando que los trabajadores se habían concienciado en torno a objetivos políticos.

 


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